¿Puede Europa llenar el vacío de USIAD?

Publicado en Diálogo Político el 26 de marzo del 2025

En algunos foros de discusión se ha sugerido que Europa puede asumir el vacío dejado por Estados Unidos tras el cierre de sus programas de cooperación internacional. La medida de la administración Trump tuvo un impacto significativo en América Latina, donde varios países dependen de estos fondos para fortalecer la democracia, las instituciones y proyectos sociales fundamentales. 

Sin embargo, el continente europeo carece de la capacidad y el margen de maniobra para sustituir a Washington en este ámbito. A continuación explicamos por qué.

USAID en América Latina

Según Americas Quarterly, la asistencia de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) en América Latina durante el año 2023 fue de 3.700 millones de dólares. De estos fondos, 1.700 millones fueron desembolsados a través de USAID y 1.400 millones por el Departamento de Estado. Este dinero se destinó a proyectos de desarrollo y ayuda humanitaria. Algunos temas claves fueron la erradicación de la pobreza, la lucha contra el narcotráfico y la protección delambiente. En el caso de Colombia, una parte significativa de estos recursos se asigna a la implementación del Acuerdo de Paz de 2016.

Aunque es posible que la asistencia se descongele tras los 90 días, se espera que su enfoque cambie sustancialmente. Según expertos, las nuevas prioridades incluirán la lucha contra la migración ilegal desde Sudamérica y Centroamérica hacia Estados Unidos, la erradicación del narcotráfico y el fortalecimiento del Estado de derecho. En contraste, los programas de desarrollo integral, el fortalecimiento de la sociedad civil y la ayuda humanitaria podrían sufrir recortes. El cambio de prioridades podría tener consecuencias a largo plazo. La reducción de estos programas podría exacerbar las causas estructurales que impulsan la migración irregular.

¿En qué se gasta?

En el año fiscal 2023, Estados Unidos destinó 3.700 millones de dólares a la asistencia internacional en América Latina. De estos, Usaid administró 1.900 millones. Colombia, Haití y Guatemala fueron los principales receptores.

El congelamiento de estos fondos tiene un impacto generalizado en la región. En Colombia, estos recursos se destinan a la atención de migrantes venezolanos, la reducción del conflicto armado mediante el Plan Colombia y la erradicación de cultivos ilícitos. 

Por otro lado, para Venezuela la asistencia se enfocó en atender a los migrantes en la región para disuadir su llegada a Estados Unidos. En Perú, los fondos buscan reducir la producción de cocaína y fortalecer las economías regionales. En Brasil, Estados Unidos financia programas de protección ambiental en la Amazonía y estrategias para combatir la deforestación.

En Centroamérica, la asistencia se orienta a abordar las causas estructurales de la migración ilegal mediante programas de reducción de la violencia. De igual forma, a la promoción de la gobernanza efectiva y desarrollo económico en Guatemala, Honduras y El Salvador. La posible reducción de estos fondos podría agravar la migración irregular al limitar los esfuerzos para combatir sus causas de raíz.

¿Puede Europa asumir el vacío?

Europa enfrenta actualmente una serie de desafíos que dificultan su capacidad para reemplazar la asistencia estadounidense en América Latina. En primer lugar, la relación entre la Unión Europea y la administración de Donald Trump se encuentra en un punto crítico. El presidente estadounidense ha acusado repetidamente a Europa de aprovecharse comercialmente de Estados Unidos e impuso nuevos aranceles al acero y aluminio europeo. Además, anunció que el 2 de abril de 2025 se impondrán aranceles del 200% a productos alcohólicos provenientes del continente europeo.

Las tensiones también se han exacerbado en el ámbito de la seguridad. Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, la administración Trump afirmó que las negociaciones sobre la guerra en Ucrania entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania no incluirán emisarios europeos. Además, Trump ha instado a la UE a asumir su propia defensa, sugiriendo que Estados Unidos dejará de ser el garante de la seguridad del continente. En respuesta, la UE ha anunciado un plan de rearmamento que incluye 150.000 millones de euros en préstamos de bajo interés para la compra de armamento y un relajamiento de las reglas fiscales que permitiría movilizar hasta 650.000 millones de euros para fortalecer su capacidad militar.

En 2023, la cooperación internacional de estadounidense fue de 89 mil millones de dólares, mientras el total europeo fue de 36 mil millones de euros, que serían aproximadamente 39 mil millones de dólares.

Prioridades

A la par, la UE ha comprometido 5.000 millones de euros en asistencia militar para Ucrania. Sin embargo, las diferencias dentro del bloque dificultan la implementación de estas políticas. Mientras que los países más cercanos a Rusia apoyan un mayor gasto en defensa, otros más alejados del conflicto muestran resistencia a incrementar su inversión en seguridad.

En este contexto, América Latina no es una prioridad para la política exterior europea. En una entrevista, el ministro de desarrollo de Francia, Thani Mohamed-Silihi, afirmó que, si bien la UE desempeña un papel crucial en la asistencia internacional, no cuenta con los medios necesarios para sustituir a USAID. Además, los países europeos están implementando políticas de austeridad para reducir el gasto público, excepto en lo relacionado con defensa y Ucrania. Alemania, el principal donante de ayuda internacional en Europa y el segundo mayor a nivel mundial después de Estados Unidos, redujo su asistencia en aproximadamente 5.000 millones de euros en 2024.

Conclusiones

Si bien América Latina es una región de interés para Europa, sus actuales prioridades están enfocadas en la seguridad continental y el fortalecimiento de su capacidad militar. La reducción del gasto público y el enfoque en la guerra en Ucrania limitan el margen de maniobra de la UE para sustituir a USAID en la región. 

En consecuencia, todo indica que América Latina seguirá dependiendo de la asistencia de Washington y deberá adaptarse a las nuevas prioridades y exigencias de la administración Trump.

MARIO CARVAJAL CABAL

Consultor Senior de Asuntos Públicos para IDDEA Comunicaciones

Twitter: @Mariocarvajal9C

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