Publicada en El País de Cali el 1 de abril del 2025

Recientemente, la administración de Donald Trump se ha visto envuelta en un escándalo tecnológico. El Consejero de Seguridad Nacional, Mike Waltz, agregó accidentalmente a Jeffrey Goldberg, director de la revista The Atlantic, a un grupo en Signal, una aplicación de mensajería instantánea, donde altos funcionarios, incluidos el ministro de Defensa, Pete Hegseth, el vicepresidente, JD Vance, y el director de la CIA, John Ratcliffe, discutían planes secretos sobre bombardeos contra militantes hutíes en Yemen.

Goldberg, inicialmente incrédulo, verificó la autenticidad del grupo tras el ataque ordenado por la administración Trump y publicó un artículo denunciando la vulnerabilidad de estas comunicaciones.

Más allá de si la información filtrada era clasificada, este caso evidencia una falla estructural en el uso de herramientas tecnológicas para la deliberación y toma de decisiones gubernamentales.

En el podcast Goodfellows del Hoover Institute de Stanford, expertos como el exconsejero de Seguridad Nacional H.R. McMaster, el académico Niall Ferguson y la profesora de Ciencia Política de Stanford y directora del Stanford Emerging Tecnology, Review Amy Zegart, señalaron cómo la necesidad de agilizar la toma de decisiones llevó al uso de una aplicación de mensajería insegura para discutir temas confidenciales con un externo ajeno al gobierno, poniendo en riesgo la seguridad nacional.

También coincidieron en la urgencia de desarrollar una aplicación segura que permita a los funcionarios deliberar de manera protegida sobre asuntos críticos para la nación. Adicionalmente, destacaron la importancia de establecer un protocolo de deliberación que, sin comprometer la seguridad, incorpore herramientas tecnológicas adecuadas.

Signal, aunque ofrece cifrado de extremo a extremo y eliminación automática de mensajes, sigue dependiendo del factor humano. En este caso, el error de Mike Waltz al agregar a un periodista a una conversación clasificada puso en riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos.

Este incidente no solo cuestiona la prudencia de los funcionarios involucrados, sino que subraya la urgencia de desarrollar un sistema diseñado específicamente para la deliberación gubernamental segura.

El escándalo debe servir como advertencia global. En un mundo donde las amenazas cibernéticas crecen exponencialmente, los gobiernos no pueden confiar en aplicaciones comerciales para discutir asuntos de seguridad nacional.

Se requiere una plataforma y protocolos tecnológicos exclusivos que garanticen confidencialidad y operatividad sin comprometer la integridad de las decisiones estratégicas.

Si los gobiernos no modernizan sus sistemas de comunicación, no solo quedarán expuestos a filtraciones, sino que también comprometerán su capacidad de actuar con eficacia en momentos críticos, poniendo en riesgo la seguridad nacional.

MARIO CARVAJAL CABAL

Consultor Senior de Asuntos Públicos para IDDEA Comunicaciones

Twitter: @Mariocarvajal9C

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